TRASTORNOS DEL SUEÑO Y SU TRATAMIENTO

 

En la Actualidad, son muchas las personas que sufren trastornos de sueño y desgraciadamente no gozan de un descanso reparador. Conozcamos los trastornos más comunes y qué podemos hacer al respecto.

La primera premisa fundamental es un tratamiento multidisciplinar en el que se combinan, efectivamente, el tratamiento farmacológico y psicológico.

A continuación, un cuadro resumen con los tipos de trastornos:

Los trastornos del sueño o desórdenes del sueño (también conocidos con el nombre de enfermedades del sueño o incluso trastornos del dormir, según el país hispanohablante de que se trate) son un amplio grupo de padecimientos que afectan el desarrollo habitual del ciclo habitual sueño-vigilia. Algunos trastornos del sueño pueden ser muy graves e interferir con el funcionamiento físico, mental y emocional del individuo.

Los trastornos más frecuentes son: Pueden afectar el curso del sueño directamente, o hacerlo de manera secundaria.

  • Apnea del sueño: Donde la persona hace una o más pausas en la respiración o tiene respiraciones superficiales durante el sueño.
  • Enuresis: Es cuando la persona se orina en la cama durante el sueño; generalmente le pasa a los niños.
  • Insomnio: Es sueño insuficiente, intranquilo, de mala calidad, o no restaurador.
  • síndrome de piernas inquietas: Este es un trastorno en el cual se desea o necesita mover las piernas para interrumpir sensaciones molestas.
  • Terrores nocturnos: Este trastorno se caracteriza por el despertar abrupto y aterrorizado de la persona.
  • Sonambulismo: Las personas caminan o realizan otra actividad estando aún dormidas.

Además podríamos incluir:

Durmiendo demasiado

Algunas personas se quedan dormidas durante el día a pesar de que desean permanecer despiertas. Generalmente, la razón más frecuente es la falta de sueño en la noche previa. Algunas personas se quedan dormidas como forma de escapar de las presiones de la vida diaria. Sin embargo, cuando este tipo de trastorno tiene un carácter continuo es necesario descartar la presencia de enfermedades físicas como la diabetes, infecciones virales o problemas tiroideos.

Existen también dos condiciones poco frecuentes que pueden hacer que las personas duerman demasiado:

Narcolepsia

Consiste en ataques repentinos e incontrolables de sueño durante el día, en ocasiones en público. Los pacientes tienen la sensación de no poderse mover y pueden oír o ver cosas extrañas como si estuvieran quedándose dormidos. La narcolepsia en ocasiones se asocia a caídas bruscas y repentinas secundarias a la pérdida de fuerza muscular cuando el paciente se enfada, se rie o se siente excitado.

Apnea de sueño

El roncar ruidosamente al dormir puede constituir un problema más para la persona que comparte la cama que para el que ronca. Sin embargo, la apnea de sueño es un trastorno potencialmente grave en el que los ronquidos ruidosos se asocian a interrupciones en la respiración de breve duración durante la noche. Cada vez que esto ocurre el paciente se despierta brevemente y debido a estos frecuentes despertares al día siguiente se siente muy cansado. Es más frecuente en las personas con sobrepeso y según avanza la edad.

Generalmente los pacientes acuden al médico por tres razones principales:

  • incapacidad crónica para dormir adecuadamente durante la noche;
  • fatiga crónica;
  • una manifestación conductual anormal en el sueño mismo

En la evaluación y posterior diagnóstico es importante seguir un registro cuidadoso de la historia del paciente, donde la estimación del paciente, y la de los compañeros de cuarto es esencial para el diagnóstico.

Si Usted padece alguno de los trastornos mencionados sería conveniente que acudiera a un especialista y comenzase un tratamiento médico-psicológico que poco a poco le ayudara a reconducir y superar su trastorno.

Algunas de las pautas que podemos tener en cuenta para mejorar la calidad del sueño son:

-         El lugar donde se duerme debe ser, si esto es posible, siempre el mismo, la cama. Debe asociarse con el lugar de sueño, por lo que conviene evitar dormir en otro sitio, como el sofá.

-         El lugar de dormir debe ser cómodo, la almohada ni demasiado alta ni demasiado baja, para evitar malas posturas y cervicalgias.

-         La ropa de abrigo (mantas, edredones, etc.) no debe ser demasiado pesada, aunque debe ser suficiente para asegurar una temperatura adecuada para el cuerpo.

-         No se vaya a la cama hasta que no sienta sueño y, si una vez en ella no se ha dormido usted a los veinte minutos, levántese y diríjase a otra habitación. Realice una actividad relajante, como leer o hacer un crucigrama (si ve la televisión, que sea un programa relajante). Otra vez, no se vaya a la cama hasta que no sienta sueño. En este período evite comer y fumar, porque son dos actividades que activan el sistema nervioso central. Debemos tener en cuenta que en la cama no podemos hacer otra cosa que no sea dormir (a excepción de relaciones sexuales), es decir, no leer, ver la TV, conversar, ordenador o móvil etc, debemos asociar la cama exclusivamente con el sueño.

-         Evite las cenas pesadas y de alto contenido calórico. Evite por la noche los carbohidratos y procure tomar proteina (carne o pesacado a la plancha) y algo de verdura en pequeña cantidad.

-         Reduzca la ingestión de estimulantes como café, té, cacao, coca-cola, etc. En general y, sobre todo, no ingiera estimulantes de ningún tipo desde seis horas antes de la hora de acostarse. Es decir, si su hora de acostarse son las once de la noche, no tome estimulantes a partir de las cinco de la tarde.

-         Si suele tomar café, no más de dos al día, siendo el último después de comer, siempre que la diferencia horaria entre la comida y la hora de acostarse sea superior a seis horas.

-         Las siestas son muy recomendables siempre que no duren más de veinte o veinticinco minutos, pues en caso contrario influyen en los ciclos de sueño nocturnos y dificultan el sueño reparador.

-         La habitación donde duerme debe ser silenciosa y oscura a la hora de acostarse. Es conveniente que no haya aparatos eléctricos emisores de ondas, como televisión, móvil, radio-despertadores… y la temperatura debe ser agradable, ni demasiado frío ni demasiado calor.

-         Levántese todos los días a la misma hora, incluso aunque la noche anterior no haya dormido lo suficiente.

-         No duerma con animales dentro de la habitación, pues consumen el oxígeno disponible y dificultan el cambio de dióxido de carbono por oxígeno durante la respiración.

Importante practicar ejercicio de forma regular (tres días a la semana aproximadamente), y aprender técnicas de respiración y relajación, así como técnicas de reestructuración cognitiva, solución de problemas y toma de decisiones, para canalizar el estrés y las preocupaciones.

 

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